Ir al contenido principal

Res Arcana, un juego de Tom Lehmann

Res Arcana es un juego con gestión de recursos (y de la mano) donde tenemos una carta personal de un mago y un mazo de 8 artefactos. También tendremos, en un mercado común, varios monumentos y lugares de poder. Además de todos estos componentes, que tienen efectos variados, cada ronda dispondremos de un objeto mágico distinto que nos dará una habilidad concreta. Con todo esto, debemos generar un motor para obtener puntos de la manera más eficiente posible… y rápida.

El juego es una carrera, si alguien llega a 10 puntos, esa ronda se realizará al completo, pero será la última y se compararán las puntuaciones. Es bastante sencillo de entender, con una fase de generación de recursos, una fase de acciones y una tercera de preparación. En la segunda fase los jugadores alternan turnos rápidos, ya que después de cualquier tipo de acción (como jugar una carta en tu zona de juego o usar el efecto de un componente que ya esté en tu zona de juego) le tocará al siguiente.

De los aspectos que más me han gustado de Res Arcana es entender cómo funciona al ir echando partidas. Al contrario que otros juegos de cartas, no se trata de “montar la mesa”, conseguir bajar todas nuestras cartas para generar cuantos más recursos mejor. No, para jugar mejor a Res Arcana hay que gestionar de la manera más eficiente posible, encontrar qué artefactos de entre los que nos han tocado para esta partida combinan mejor con nuestro mago y con los requisitos de los lugares de poder para generar puntos.

No hay que perder de vista que es una carrera a 10 puntos, por lo que cada acción superflua nos enlentecerá. Es importante dedicar un rato a revisar las cartas de nuestro mazo (aunque solo empecemos con 3 en mano) para preparar bien la estrategia de la partida. Para jugadores experimentados suelen bastar 4 rondas para acabar la partida.

Mucha gente opina que hay que jugarlo con draft. Para mí no es imprescindible, es una variante que da mayor control, pero parte de la gracia se pierde, que es buscar los combos entre las combinaciones de cartas más inesperadas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las lecturas de 2025

Libros Dónde estás, mundo bello Creo que una de las cosas que más me gustan de los libros que he leído de Sally Rooney es cómo pesan los silencios, la carga de todo aquello que no se dice, sea porque se omite deliberadamente, porque se descuida o porque no se es capaz de articular. Me gustan también los miniensayos que introduce aprovechando el intercambio de correos entre las protagonistas; aunque quizá sea un recurso un poco fácil, es efectivo, porque a través de sus conversaciones vemos todo eso que envuelve su relación, lo que podría salir mal, lo que como lectores queremos que salga bien... Viví esta lectura con mucha intensidad. Boulder Leí Permagel ya hace un tiempo, pero creo que le he encontrado más el punto a la contundencia de Eva Baltasar en Boulder (y Mamut). Si tuviera que definir su estilo quizá sería como algo entre crudo y lírico, bastante sorprendente. Es un placer poder leerla en lengua original. En el tríptico de Eva Baltasar, los títulos definen a las protagonistas...

De la inmersión en los videojuegos (I) y un apellido impronunciable

Creo que fue en 2013 cuando empecé a escribir un texto en el que quería reflexionar sobre la inmersión en los videojuegos, sobre todo, pretendía centrarme en comparar varios juegos de rol y lo que había sentido al jugarlos. Nunca llegué a terminar el texto, pero lejos de haber resuelto el tema, he seguido dándole vueltas al concepto, y, sobre todo por la salida de varios juegos recientes (ahora en 2024), leo que no soy el único. Mientras reescribo y repienso, siento que esto se me va de las manos. Así que separaré el texto en varias partes. No pretendo dar una respuesta al tema, solo explorar un poco por qué consigo entrar en algunos entornos virtuales y otros me expulsan sin remedio. ¿Por qué a veces me siento dentro del mundo de un videojuego y a veces solo estoy en un sofá manipulando un avatar en la pantalla?